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Concurso DE CARTAS DE AMOR

       

Con motivo del 14 de febrero, día de San Valentín, el Instituto Marqués de Manzanedo convoca  el I Certamen de cartas de amor y desamor. No queremos dejar de celebrar este día y por ello os proponemos que os animéis a participar haciendo llegar a nuestro buzón vuestras cartas y vuestros pósters. ¡Os esperamos!



He aquí los mejores relatos presentados al concurso.


 

 

Nuria Salamanca Antolín

1º de ESO  A

 

 

    ¿Por qué? ¿Por qué me has dicho que no? Yo te quería, tú me querías, así que no tenías ningún motivo. Todo era perfecto, sin dramas, con amor, con felicidad. Ambos hacíamos las cosas tan vehementemente.

     ¿Por qué?, me pregunto, ¿Por qué? Sin motivos o con motivos, yo te sigo queriendo. Lo quería todo: tú sonrisa , tus lágrimas… Añoro aquellas escapadas que hacíamos al monte Buciero.

     Y, sintiéndolo mucho, te tengo que decir adiós. Creía que todo iba a ir mejorando con el tiempo, pero el tiempo es el que es, y en los tiempos que corren no ha podido ser.

      Es tan difícil decirte adiós y mucho más si dejo ir algo que realmente quiero. 

                                                               UN BESO  

 

 

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Puerto Peña Allende

1º ESO A

 

Vehementemente te escribo esta carta.

Papa, siempre has estado en mí.

Recuerdo cuando era pequeña que me cogías en brazos. Era una sensación increíble. En tus ojos veía reflejada tu alegría.

Recuerdo una tarde en el monte Buciero. Nos lo pasamos genial. Este día fue el último feliz de mi vida.

Un día me levanté de la cama y te fui a buscar a tu cuarto. Me puse a llorar.  No veía tu rostro, no olía tu aroma. Cuando me fui a la cocina, vi un video en el que te despedías.

 Ahí es cuando me di cuenta de que te habías ido para siempre.

 

En mi cuerpo todavía está tu esencia, yo te sigo esperando………. aquí donde nos dejaste.

Espero volver a verte.

 

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Lola Pascual Sanjurjo.

 1º B.

 

 

Hoy quiero escribirte esto para explicarte todo lo que siento y más que nada para darte las gracias por cuidarme y enseñarme a andar, a comer, a leer…

Yo pienso que Papá y tú habéis sido muy valientes porque nos habéis sacado adelante. ¡Y somos dos a la vez! Sé que cambiaste tu bolsito con clase por un cochecito enorme y muchos dolores de cabeza; que has aguantado todas mis rabietas; que, además, antepones mi vida a la tuya. Y lo más importante es que me quieres con todas tus fuerzas.

Ahora me toca contarte lo que siento por ti. Quiero decirte que te quiero sobre todas las cosas. Papá y tú sois los más importantes para mí. Tú eres mi mejor amiga y no soy nada sin ti. Aunque nos enfademos, tú lo eres todo. Tu alegría es mi alegría; tú eres mi principio y mi final. Quiero decirte que tienes un corazón más grande que el monte Buciero. ¿Qué digo Buciero? ¡Como el mundo entero!

Yo te confieso vehementemente que te quiero, mamá.

 

                                                          

 

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Paola Meléndez

2º ESO B

Creo que no hay palabras ni medios suficientes para expresar lo que siento por ti. Lo que siento al verte, al hablarte, al abrazarte. Lo que siento cuando me besas vehementemente y nuestras almas se funden en una.

Eres la única persona capaz de hacerme reír con la más mínima tontería; capaz de darme alas, llevarme al cielo y bajarme una estrella si hace falta. Eres la cosa más bonita que el destino me ha dado. Eres lo mejor que tengo y tuve. Simplemente eres tú, no me valen los demás.

Por ti daría mi vida, subiría al Buciero y gritaría “te quiero” millones de veces. Repetiría constantemente “para siempre” con tal de que nunca te vayas.

No es la carta de amor más bonita, ni la más larga, pero por muy larga que fuese, nunca sabrías realmente lo que te quiero, es indescriptible.

Gracias por existir.

Te amo.

 

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Blanca Álvarez

4º ESO A

 

Gracias. Gracias por hacerme pasar las mejores noches de mi vida, bueno, en realidad, todas las noches son las mejores si te tengo cerca. Gracias por cuidarme y abrigarme cuando no podía más. Por acogerme en esos días fríos, en esos en los que no quería separarme de ti, y tú no ponías pega alguna. Por ser mi apoyo, por pasar tantos momentos juntas: las películas, las veces que hemos comido la una con la otra, y por esas veces que has aguantado mis desastres. Por no querer que madrugue por estar yo contigo, tú conmigo.  Tú, que haces la vida mucho más fácil, no solo a mí, sino a todo el mundo que te tiene a su lado. Eres inigualable. Te llevaría hasta el pico más alto de los alrededores, hasta la cruz del monte Buciero para que admiraras las vistas, y todo el mundo viera tu esplendor.

Llevamos muchos años juntas, más años contigo que sin ti, y por eso creo que te mereces esta carta más que nadie en este mundo. Lo que siento por ti es un amor vehemente, y espero que tu sientas  lo mismo, porque si no, mi corazón se rompería en un millón de pedazos. Siempre tan arreglada porque siempre te he comprado las mejores ropas. En realidad, a tu medida, todo te queda divinamente. ¿Para qué mentir? ¡Es cierto! Tú, con dos metros de alto y uno de ancho eres la envidia de muchas. Tú, la mejor compañía en cualquier momento, de cualquier día, de cualquier año.

Nunca te quites esas chaquetas… ¿Cómo las llamas? Ah sí, sábanas. Tampoco fortalezcas ese cuerpo, porque ahora está perfecto. Nunca me acuerdo como lo llamas… ¿Colchón? Sí, eso. Y nunca te quites esos pendientes, cojines, hablando entre nosotras. No cambies nunca, porque así ya eres perfecta, querida cama.

 

 

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María Porras

4º ESO A

 

Me cuesta dejar de mirarte. Siempre trato de sacarte algún defecto para intentar odiarte, aunque solo sea un poco; pero nada, parece ser algo imposible.

Tu pelo rojo, con esos rizos alborotados; tus ojos negros; tan negros como la silueta que dibuja el Buciero en un atardecer; tu nariz puntiaguda y fina; tus labios rojos, con una sonrisa permanente; tu cuello, fino y largo, lleno de collares, al igual que tus muñecas; tus fuertes brazos sin hueco ni para un solo tatuaje más; tus piernas largas y fibrosas; podía ver ante mí la perfección.

Quizá por miedo, o quizá por timidez, pero la cuestión es que nunca he sido capaz de expresar lo que siento. Siempre me lo guardo. Esto que yo siento, no creo que lo haya sentido nadie. Mi corazón siente un deseo vehemente de liberarse de estos sentimientos que tanto le pesan desde hace ya varios años. Pero yo no estoy segura de querer hacerlo. No estoy segura de querer expresar este amor que me está llevando a los límites de la locura, porque no quiero correr el riesgo de que alguien, gracias a mi confesión, vea en ti lo que yo llevo ya viendo mucho tiempo. Y sienta también esta pasión.

 

No quiero compartirte, eres mía.

Entiéndeme, ¿cómo voy a resistirme a tal belleza?

¿Cómo voy a ignorar esta joya que de momento sólo yo valoro?

¿Cómo no me voy a querer? Si no hay mayor amor que el que uno siente hacia uno mismo.

 

 

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